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lunes, 20 de febrero de 2012

Vladímir Putin: “Ser fuertes es la garantía de la seguridad nacional para Rusia”

Es evidente que no podríamos reforzar nuestras posiciones internacionales, desarrollar la economía y las instituciones democráticas si no somos capaces de defender Rusia. Esto pasaría si no prevemos los riesgos de los posibles conflictos, si no aseguramos la independencia tecnológico-militar y no preparamos una respuesta digna y adecuada como la reacción a ciertos desafíos. Vladímir Putin

20FEB



Vladímir Putin, primer ministro de Rusia y candidato a la Presidencia del país por el partido Rusia Unida, ha publicado un nuevo y amplio artículo en el periódico ‘Rossiyskaya Gazeta’, en el que esboza su visión de la cuestión militar, la defensa y la seguridad en Rusia, y detalla cómo ve la estrategia que debe seguir el país sobre este tema. A continuación, reproducimos el texto completo.

El mundo está cambiando. Los procesos de trasformación global ocultan los diferentes riesgos que a menudo tienen un carácter impredecible. En medio de las zozobras económicas mundiales y las conmociones de otro tipo siempre existe una tentación de solucionar los problemas a cuenta ajena, con presión y fuerza. No es casual que hoy en día se escuche decir que en un futuro próximo se planteará “de una manera objetiva” la cuestión de que la soberanía nacional no debe ocuparse de asuntos de significación global.

Tal posibilidad hipotética en relación a Rusia jamás debe darse. Es decir, no debemos consentir que nadie nos considere débiles y toque nuestros intereses.

Precisamente por eso en ningún caso vamos a negarnos al potencial de la presión estratégica, es más lo vamos a reforzar. Exactamente este potencial nos ayudó a conservar la soberanía estatal en el período complicado de los noventa cuando —si hablamos sinceramente— no teníamos otros argumentos ponderables.

Es evidente que no podríamos reforzar nuestras posiciones internacionales, desarrollar la economía y las instituciones democráticas si no somos capaces de defender Rusia. Esto pasaría si no prevemos los riesgos de los posibles conflictos, si no aseguramos la independencia tecnológico-militar y no preparamos una respuesta digna y adecuada como la reacción a ciertos desafíos.

Hemos aprobado y estamos realizando algunos programas sin precedentes de desarrollo de las Fuerzas Armadas y modernización del complejo industrial militar en Rusia. En total, durante la próxima década se destinarán a estos objetivos alrededor de 23 billones de rublos.

No es secreto que hubo muchas polémicas sobre las dimensiones y la oportunidad de las asignaciones a una escala tan grande. Estoy convencido de que son totalmente adecuadas a las posibilidades y los recursos del país. Y lo principal es que no se puede aplazar la solución de la tarea de creación de unas Fuerzas Armadas modernas y del reforzamiento integral del potencial de defensa.

Aquí no se trata de la militarización del presupuesto ruso. De hecho, los recursos que destinamos son el “pago de las cuentas” de aquellos años en los que al Ejército y a la Armada les faltaba el financiamiento, cuando casi no se realizaban suministros de nuevos tipos de armas. Y esto pasaba en un período en el que otros países hacían crecer de una manera consecutiva sus “músculos militares”.
Defensa “inteligente” ante nuevas amenazas

Necesitamos mecanismos de reacción no solo ante las amenazas existentes. Tenemos que aprender a “ver lo que está detrás del horizonte”, evaluar el carácter de las amenazas a 30-50 años vista. Es una tarea grande que requiere la movilización de las posibilidades de la ciencia civil y militar, los algoritmos de un pronóstico certero y a largo plazo.

¿Qué tipo de armas necesitará el Ejército ruso? ¿A qué exigencias tecnológicas será sometido el complejo industrial militar? De hecho, es necesario crear un sistema de calidad, “inteligente”, de análisis militar y de planeamiento estratégico, preparar las “recetas” y su realización operativa en nuestros departamentos.

¿Qué nos prepara el futuro que viene?

No hay una alta posibilidad de una guerra global de las potencias nucleares, esta significaría el fin de la civilización. Hasta que la “pólvora” de las fuerzas nucleares estratégicas, creada con tantos esfuerzos de nuestros padres y abuelos, se quede “seca”, nadie se atreverá a desatar una agresión a gran escala contra nosotros.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el progreso tecnológico y científico en diferentes esferas, empezando con la aparición de nuevos tipos de armas y la maquinaria militar y acabando con las tecnologías de información y comunicaciones, llevó a un cambio de calidad del carácter de la lucha armada. Así, a medida que se han aceptado masivamente los medios no nucleares basados en sistemas de armamentos de alta precisión (SAAP) y de gran radio de acción, ha aparecido la tendencia de reforzar su papel como arma para la victoria incuestionable ante el rival, incluso en un conflicto global.

Un gran significado, si no definitivo, en la definición del carácter de la lucha armada lo van a tener las capacidades militares de los países en el espacio cósmico, en la esfera de la lucha de la información y en el primer lugar en el ciberespacio. En una perspectiva más lejana será la creación de armas basadas en los nuevos principios físicos (de rayos, geofísico, de ondas, de genes, psicofísico, etc). Todo esto permitiría, a la par con las armas nucleares, obtener unos instrumentos cualitativamente nuevos para lograr nuestros objetivos políticos y estratégicos. Ese tipo de sistemas de armas serán comparables con las armas nucleares según los resultados de su uso, pero serán más “admisibles” en el plano político y militar. De este modo, el papel del balance estratégico de las fuerzas nucleares en la contención de la agresión irá aumentando poco a poco.

Cada vez se inician nuevas guerras regionales y locales. Aparecen zonas de inestabilidad y caos ‘calentado’ artificialmente. Es más, se notan las tentativas intencionales de provocar tales conflictos en la proximidad directa de las fronteras rusas y de nuestros aliados. Vemos cómo han desvalorizado y han destruido los principios básicos del derecho internacional. Sobre todo en la esfera de la seguridad internacional.

En estas condiciones Rusia no puede apoyarse solo en los métodos diplomáticos y económicos de eliminación de contradicciones y resolución de conflictos. Nuestro país tiene la tarea de desarrollar el potencial militar en el marco de una estrategia de contención y un nivel suficiente de defensa. Y las Fuerzas Armadas y otras estructuras de fuerza deben estar preparadas para reaccionar rápidamente y eficazmente a las nuevas llamadas. Es una condición necesaria para que Rusia se sienta fuera de peligro, y los argumentos de nuestro país sean tomados en cuenta por nuestros aliados internacionales.

Además tenemos que reforzar en colaboración con nuestros aliados las capacidades de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Incluso las fuerzas colectivas de reacción operativa. La OTSC está dispuesta a cumplir su misión de garantizar la estabilidad en Eurasia.

Las prioridades máximas de la política estatal de Rusia para el futuro serán el aseguramiento del desarrollo dinámico de las Fuerzas Armadas, la industria nuclear y cósmica, el complejo industrial militar, la enseñanza militar, la ciencia fundamental militar y los programas de investigación aplicada.
El Ejército ha salvaguardado a Rusia

La caída de la Unión, las coyunturas sociales y económicas de los años 90 afectaron a todas las instituciones gubernamentales. Estas duras pruebas también las tuvo que enfrentar nuestro Ejército. La preparación de combate fue doblegada. Los segmentos del “primer escalón estratégico” de Europa del Este se fueron desvaneciendo rápidamente. Y, debido a la falta de recursos para su mantenimiento, para la construcción de ciudadelas militares, polígonos y viviendas, que son las estructuras más completas y de mayor capacidad militar, estas fueron recortadas.

Los oficiales no recibieron sus sueldos durante meses. No lo vamos a negar, con frecuencia había problemas incluso con la alimentación del personal. Decenas de miles de militares renunciaron. El número de generales, coroneles, tenientes coroneles y mayores superaba la cantidad de capitanes y tenientes. Las industrias de defensa estaban paradas, se sumieron en las deudas y perdieron a especialistas “sin par”.

Las Fuerzas Militares fueron víctimas de un ataque informativo. Algunos “personajes” no podían vivir un día sin “patear” y humillar al Ejército, sin ofender todo aquello relacionado con conceptos como el juramento, el deber, el servicio a la Patria, el patriotismo, o la historia castrense de nuestro país. Pensaba y pienso que esto fue un verdadero crimen moral y una traición.

Debemos siempre recordar la deuda que tiene el país con sus soldados y oficiales, quienes en los difíciles años noventa, a pesar de todo, preservaron el Ejército y garantizaron en momentos críticos la combatividad de nuestras tropas. Si era necesario, combatían. Perdían a sus camaradas y triunfaban. Así fue en Cáucaso del Norte, en Tayikistán y demás “zonas peligrosas”. Estas personas mantuvieron el espíritu y el honor del Ejército. La integridad y la soberanía de Rusia. Defendieron la tranquilidad de nuestros ciudadanos. No permitieron que se humillara ni entregar el país.

Sin embargo, por los errores cometidos tras las numerosas e inconsecuentes reformas, las cuales por lo general carecían de fundamento distinto al recorte mecánico, se tuvo que pagar un precio muy alto.

Cuando en 1999 las bandas terroristas internacionales desencadenaron un ataque directo contra Rusia, nos enfrentamos a una situación trágica. Era necesario armar literalmente “por pedazos” un grupo de 66.000 soldados entre los distintos batallones y compañías. La plantilla de las Fuerzas Armadas superaba los 1.360.000 hombres, pero prácticamente no había ni un escuadrón capaz de cumplir misiones sin la necesidad de una preparación complementaria.

Pero el Ejército cumplió su cometido. Cumplieron su deber nuestros oficiales, sargentos, soldados y ciudadanos, para quienes el juramento a la Patria significaba más que la propia vida, la salud y el bienestar individual. Y lo que es más importante, el Gobierno y la sociedad recuperaron la noción de una verdad muy simple: hay que proteger a las Fuerzas Armadas. Se deben reforzar ya que, de otra manera, “se tiene que alimentar un ejército extranjero” o definitivamente sucumbir a ser esclavos de criminales y de terroristas internacionales.

Nosotros hemos comenzado por las cosas más urgentes. Restablecimos el sistema de garantías sociales elementales para los militares y acabamos con la penosa demora en el pago de los sueldos. De año en año incrementamos el gasto para el desarrollo del Ejército y la Marina, tras épocas en las que no alcanzaban los recursos incluso para las necesidades más imperantes.

Recuerdo el año 2002, cuando el Jefe del Estado Mayor propuso, no precisamente debido al buen momento que se vivía, liquidar la zona base de los submarinos estratégicos en Kamchatka. De haber sido así, nos hubiésemos quedado sin la presencia de nuestras fuerzas marítimas nucleares en el Océano Pacífico. Yo no tomé esa decisión. Debido a la falta de recursos necesarios en el presupuesto, nos vimos obligados a pedir el apoyo del sector privado. Quiero recordar a estas empresas gratamente. Surgutneftgaz y TNK sin dudarlo prestaron los medios suficientes para el inicio del restablecimiento de la base. Luego se sumaron recursos del presupuesto. Y ahora tenemos una moderna base en Viliúchinsk adonde pronto llegaran a prestar guardia los submarinos de última generación tipo Boréi.

En todas las zonas estratégicas se conformaron compañías de combatibilidad permanente, formadas por soldados contratados. Se crearon grupos autosuficientes. Justamente uno de esos grupos llevó a cabo la operación de pacificación en Georgia, protegiendo así a los pueblos de Osetia del Sur y Abjasia.

Pero las experiencias de los años anteriores han demostrado que el potencial de desarrollo de la anterior estructura militar heredada de la URRS está totalmente desgastado. Y ¿qué representaba en realidad esta estructura? Miles de bases de almacenaje, arsenales, bodegas, estados mayores numerosos y escuadrones no profesionales. En resumen, todo lo necesario para el desarrollo de un Ejército del siglo pasado capaz de “movilizarse” y de varios millones de soldados.

Surtir esa antigua estructura de gente e infraestructura armamentística no tiene sentido: para esto no hay recursos que alcancen, ni financieros ni humanos. Lo más importante es que esta estructura no respondía a las exigencias contemporáneas ni futuras. Sin cambiar nada y limitándose a renovaciones paulatinas y mediocres, hubiésemos perdido totalmente el potencial militar, así como a nuestras Fuerzas Armadas como un organismo capaz de obrar.

Teníamos una única salida: construir un Ejército nuevo. Un Ejército moderno, móvil, en permanente estado de combatibilidad. Es un proceso muy difícil que involucra a miles de personas. Esto conlleva a errores inevitables, ofensas, descontentos, así como la reacción pública, incluso dentro del mismo Ejército. Las reformas no son dirigidas por una ni por diez personas. Se modifica la institución más compleja dentro de la cual se acumularon un sinnúmero de defectos. Las intermitencias, los “excesos de los directivos”, el débil trabajo de información y la falta de canales de “retroalimentación”, el cumplimiento formal de las asignaciones, todos estos son “puntos problemáticos” de la reforma en progreso. Nuestra tarea es focalizar estos “problemas puntuales” y corregir las decisiones tomadas, conservando una lógica general de la reestructuración sistemática de las Fuerzas Armadas.
Lo que ya hemos logrado

En nuestro Ejército ya no existen divisiones compuestas por soldados no profesionales. Las tropas terrestres constan de más de cien brigadas especiales. Estas son compañías militares integrales compuestas por profesionales y maquinaria militar. La norma de respuesta en caso de emergencia es de tan solo una hora y el desplazamiento a los escenarios potenciales de batalla es de 24 horas.

Anteriormente, para la preparación del desarrollo de una tarea militar las compañías requerían hasta cinco días, por lo tanto, el despliegue y equipamiento de todas las Fuerzas Armadas “al modo de tiempo militar”, debía tomar prácticamente un año. Y esto en un contexto en el que la mayoría de conflictos militares de hoy en día duran de unas horas a unos pocos días.

¿Por qué las brigadas fueron seleccionadas como la unidad táctica fundamental? Principalmente se debe a nuestra propia experiencia en Afganistán y otras campañas, cuando en lugar de regimientos y divisiones demostraron su eficacia los equipos móviles de combate de asalto, reforzados por las aeronaves y otros medios de apoyo.

El nuevo equipo, que es más compacto en tamaño que la división, al mismo tiempo tiene más fuerza. Cuenta con un incremento significativo en su capacidad de ataque: artillería, defensa aérea, inteligencia, comunicaciones, etc. Además, el equipo puede operar tanto de forma independiente, como parte de otros compuestos. Supongo que no todo lo que necesita mejoras se ha perfeccionado. Próximamente tenemos que lograr plenamente el plan elaborado.

El Ejército ruso se deshace de todas las funciones no esenciales y auxiliares, como las funciones administrativas, de usos y costumbres, entre otras. El entrenamiento militar ya llega a un máximo. Teniendo en cuenta el plazo de servicio en el Ejército, 12 meses, esta es la única manera de hacer de un novato un soldado bien entrenado. Soldados y oficiales deben llevar a cabo su tarea directa: realizar intensivamente el entrenamiento para el combate y el estudio, lo que, en particular, tiene un impacto positivo en la disciplina y el orden entre las tropas, y aumenta realmente la dignidad del servicio militar.

Siguen las reformas serias en la esfera de la educación militar. Se han formado diez grandes centros científicos y educativos. Todas estas instituciones están integradas en una jerarquía rígida y depende del servicio militar, dando a los oficiales la oportunidad de mejorar constantemente su nivel profesional. En este sentido, nos basamos tanto en nuestras propias tradiciones como en la práctica mundial.

Sin el desarrollo significativo de la investigación militar no puede haber ninguna doctrina militar o técnico-militar efectiva, así como no pueden funcionar de manera efectiva las estructuras del Estado Mayor General. Tenemos que recuperar las competencias perdidas de las instituciones militares e integrarlas en el sistema de educación militar que sigue en desarrollo, como sucede en el sector civil de la economía. La ciencia militar debe tener una influencia decisiva sobre las tareas del Complejo Industrial Militar. Las subdivisiones del Ministerio de Defensa a cargo de la orden militar deben garantizar el desarrollo efectivo de las tareas técnicas para el desarrollo, producción y planificación de las características de las armas y el equipo militar.

Sin duda alguna, el desarrollo normal de las investigaciones militares es imposible sin el apoyo de la ciencia civil, sin el potencial de nuestras principales universidades y la cooperación del Centro Científico Estatal. Los científicos deben tener cierta información sobre la situación y las perspectivas del desarrollo del Ejército y de los sistemas de armas para poder orientar sus estudios perspectivos, teniendo en cuenta incluso la posibilidad de su implemento en la defensa.

Quiero subrayar también que se corta por la mitad la gerencia de las Fuerzas Armadas. Se han formado cuatro distritos militares integrados: el Occidental, el Sureño, el Central y el Oriental. Tienen bajo el control la Fuerza Aérea, la Defensa Aérea y la Marina. De hecho, se trata de los comandos operacionales y estratégicos. A partir del 1 de diciembre de 2011 en Rusia empezó a funcionar una nueva rama de servicios militares, que es el Ejército de la Defensa del Aire y el Espacio.

En la Fuerza Aérea se han establecido siete bases aéreas de gran tamaño con una infraestructura sólida. Asimismo, se mejora la red de aeródromos. En los últimos cuatro años, por primera vez en las últimas dos décadas, se han reparado 28 aeródromos. Para este año están previstos trabajos de reparación en otros 12 aeródromos militares.

Hemos avanzado significativamente las fuerzas en los sistemas de advertencia de ataques con misiles. Ya funcionan las estaciones de observación en las provincias de Leningrado, de Kaliningrado, en Armavir y comienzan a probar una instalación similar en Irkutsk. Todos los equipos del complejo de defensa aeroespacial están equipados con los medios modernos de automatización Universal-1C. Se ha desplegado el complejo espacial del sistema de navegación GLONASS.

Se garantizan la estabilidad confiable y la suficiencia de los componentes terrestres, marinos y aéreos de las estratégicas fuerzas nucleares de Rusia. En los últimos cuatro años se ha aumentado del 13% al 25% la cantidad de los modernos sistemas de misiles basados en tierra. Se continuará la reinstalación de otros diez equipos misilísticos con complejos estratégicos, llamados Tópol-M y RS-24. En el avión de largo alcance se mantiene por completo la flota de bombarderos estratégicos Tu-160 y Tu-95, y siguen los trabajos para su modernización. Para nuestros “estrategas” se ha adoptado un nuevo misil de lanzamiento aéreo de largo alcance. Desde el año 2007 se han reanudado de forma permanente los vuelos de la aviación estratégica en las áreas de patrullas de combate. Se inicia el desarrollo del futuro complejo de la aviación destinada a largo alcance.

Se ponen en guardia los submarinos de misiles estratégicos del nuevo proyecto Boréi. Las embarcaciones de esta clase, K-535 Yuri Dolgoruki y K-550 Aleksánder Nevski, están pasando las pruebas estatales.

Nuestra Marina reanudó su presencia en zonas estratégicas del océano mundial, en particular en el Mediterráneo. A partir de ahora esa demostración de “la bandera rusa” será permanente.
Las tareas de la próxima década


Hemos comenzado a gran escala el reequipamiento complejo del Ejército y la Marina, y otros departamentos del orden público que garantizan la seguridad del Estado. Las prioridades aquí son las fuerzas nucleares, la defensa aeroespacial, el sistema de comunicación, inteligencia y control, el sistema radioelectrónico, los drones y los sistemas robóticos de percusión, los aviones modernos de transporte, el sistema de autodefensa del combatiente en el campo de batalla, las armas de precisión y los medios para combatirlo.

El sistema de formación de las unidades de control y de las tropas debe ser más cualitativo, intensivo e integral. Los principales esfuerzos se concentrarán en la acumulación de diferentes tipos de fuerzas y tropas eficaces, así como en mejorar la preparación de las unidades militares para realizar misiones de combate.

Nuestros expertos tienen que determinar la ideología futura del desarrollo de tipos de armas y Ejército, identificar claramente sus metas y objetivos en los documentos conceptuales correspondientes. Pero ya está claro que la estructura de las Fuerzas Armadas continuará teniendo el papel y la importancia de la disuasión nuclear hasta que tengamos otros tipos de armas, como los complejos de ataque de nueva generación. Incluso, las armas de alta precisión que, como he dicho más arriba, pueden resolver problemas comparables a los que tienen ahora las fuerzas de disuasión nuclear. Además, en los próximos años se incrementará significativamente el valor de la Armada, la Fuerza Aérea y la Defensa Aeroespacial.

Esta época requiere tomar pasos decisivos para fortalecer el sistema común de defensa aéreo-espacial del país. Nos impulsa a hacerlo la política de EE. UU. y la OTAN de despliegue de su escudo antimisiles.

Solo hay dos posibilidades de garantizar que el equilibrio global de fuerzas no se rompa: o crear nuestro propio sistema de defensa antimisiles, pero este no podrá ser aún suficientemente eficaz y, además, será muy costoso; o, lo que será mucho más eficiente, desarrollar la capacidad de superar cualquier escudo antimisiles y defender el potencial ruso estratégico. Las Fuerzas Estratégicas Nucleares y las estructuras de defensa aéreo-espacial se dedicarán precisamente a esto. En esta cuestión no puede haber ‘demasiado patriotismo’. La respuesta técnico-militar de Rusia al escudo antimisiles global de EE. UU. y su segmento en Europa será eficaz y asimétrica. Y corresponderá completamente a los pasos de EE. UU. en la esfera del escudo antimisiles.

Nuestra tarea es hacer renacer la marina militar ‘oceánica’ (en el sentido literal de esta palabra), en primer lugar, en el Norte y en el Oriente Lejano. La intensa actividad que empezaron a emprender las mayores potencias militares en torno al Ártico plantea ante Rusia la tarea de defender nuestros intereses en esta zona.

Durante los próximos 10 años las tropas serán equipadas con más de 400 misiles modernos intercontinentales, aptos para ser lanzados tanto desde la costa como desde el mar, 8 submarinos de misiles balísticos, unos 20 submarinos multifuncionales, más de 50 naves de guerra, unos 100 aparatos espaciales militares, más de 600 aviones modernos, cazas de quinta generación incluidos, más de mil helicópteros, 28 sistemas misilísticos S-400 para regimientos, 38 sistemas misilísticos ‘Vítyaz’ para divisiones, 10 sistemas misilísticos Iskander-M para brigadas, más de 2.300 tanques modernos, unos 2.000 sistemas de artillería autopropulsada y más de 17.000 unidades de carros militares.

Hoy en día más de 250 unidades militares, entre ellas 30 escuadrillas de aviación, cuentan con equipamiento militar moderno. Para el año 2020 la parte de equipamiento moderno en las tropas debe alcanzar, al menos, un 70%. En cuanto a los sistemas antiguos que seguirán usándose, serán profundamente modernizados.

Con lo cual, la tarea de la próxima década es hacer posible que la nueva estructura de las Fuerzas Armadas se base en un equipamiento innovador, el equipamiento que más alcance tenga, que dispare con más exactitud y reaccione más rápidamente que cualquier análogo de cualquier enemigo potencial.
La cara social del Ejército


El Ejército contemporáneo es, en primer lugar, gente profesional, bien preparada, capaz de usar los sistemas de armamento más avanzados, especialistas con conocimientos profundos y con un alto nivel de cultura y educación general. Hoy en día los requisitos individuales que se piden a cualquier oficial o soldado son mucho más altos.

Los efectivos, por su parte, tienen que contar con un paquete completo de garantías sociales que se adecúen con su enorme responsabilidad. Estas son servicios médicos, sistema de rehabilitación adicional en sanatorios, seguro, una pensión decente y las oportunidades de empleo cuando concluya su etapa militar. Y, desde luego, con unos ingresos a un nivel equivalente o más alto del salario que reciben especialistas y directores en las principales esferas económicas.

En 2007 se tomó la decisión de reformar y aumentar significativamente los salarios y pensiones militares. En la primera etapa, en 2009, se lanzó un experimento a gran escala con el fin de subir los sueldos de la gente que asume una responsabilidad especial para garantizar la capacidad defensora del país.

Y ahora, desde el 1 de enero de 2012 hemos emprendido el siguiente paso: los salarios para los militares se han aumentado casi en tres veces. Las Fuerzas Armadas se convierten en un empleador competitivo. Esto cambia la situación en principio y añade una motivación adicional para aplicarse al servicio militar.

Puedo añadir que desde el 1 de enero de 2012 también se han aumentado los salarios en el sistema del Ministerio del Interior. A partir del 1 de enero de 2013 crecerán significativamente los salarios también en el resto de estructuras y fuerzas del orden.

Las pensiones de todos los militares jubilados, sin tomarse en cuenta en qué tipo de servicios habían trabajado, fueron aumentadas el 1 de enero de 2012 en 1,6 veces. Posteriormente las pensiones militares se aumentarán cada año en, al menos, un 2% más del nivel de inflación.

Aparte, se introducirá un certificado especial de educación que permitirá que un efectivo reciba una educación después de su etapa militar, o reciba otra especialidad adicional en cualquier universidad del país.

Por separado abordaré el problema de las viviendas. Durante muchos años nadie se dedicó a resolverlo. En los años noventa los militares recibían, como máximo, entre 6.000 y 8.000 pisos o certificados de vivienda por año, y eso tomando en cuenta todas las fuentes de financiación posibles. Muy a menudo les hacían dimitir sin proporcionarles ningún piso, simplemente les inscribían en una cola general municipal que casi no avanzaba.

Vamos a recordar cómo empezó esta política de viviendas. A partir del año 2000 aumentamos mucho el número de viviendas que se proporcionaban a los militares: hemos alcanzado un nivel promedio de 25.000 pisos por año. Sin embargo, es obvio que hacía falta un cambio drástico, la concentración de recursos financieros y organizadores del Estado.

El primer paso en esta dirección ha sido el Programa presidencial ’15+15′ realizado entre los años 2006 y 2007, mediante el que los militares recibieron unos 20.000 pisos adicionales en las regiones donde el problema de las viviendas era más agudo.

Entre los años 2008 y 2011 solo para los efectivos del Ministerio de Defensa se compraron y construyeron unos 140.000 pisos para residencia permanente y 46.000 apartamentos para uso oficial. Jamás había habido nada parecido. Estuvimos proporcionando financiación incluso durante la crisis. Pero, a pesar de este programa de gran envergadura, el problema aún no está resuelto.

Debemos ser honestos en cuanto a las causas de este problema. Primero, el Ministerio de Defensa cometió muchas irregularidades a la hora de registrar a los oficiales que necesitaban viviendas. Segundo, los plazos, los ritmos de las actividades organizadoras no se correlacionaban claramente con las posibilidades de proporcionar las viviendas. Debemos corregir esta situación.

En los años 2012-2013 será necesario dotar completamente con viviendas permanentes a los militares. Además, para el año 2014 completaremos la formación de un fondo de modernas viviendas de servicio. De esta manera, el “eterno” problema de vivienda de los militares será resuelto.

Además hacia finales del 2012 proveeremos de apartamentos a los militares que fueron dados de baja en los años 90 sin otorgársele una vivienda y ahora se encuentran en la lista de espera de los municipios. Hoy en día el número de estos ciudadanos asciende a más de 20 mil personas.

Los militares que fueron contratados después del 2007 recibirán vivienda paulatinamente, en el marco del programa de crédito hipotecario. En este programa participan alrededor de 180 mil personas y ya se adquirieron más de 20 mil apartamentos.

Otra cuestión sumamente importante es el destino de las ciudades militares y de las miles de personas que las habitan. Se trata de ex militares y sus familias, especialistas civiles, en una palabra, son los que consagraron decenas de años de sus vidas a las fuerzas armadas del país y a la patria.

Es inaceptable que estos poblados así con todos sus problemas se eliminen del balance del Ministerio de la Defensa y se transfiera a las regiones y municipios. Hace falta inventariar minuciosamente los bienes inmuebles de las Fuerzas Armadas que deben ser traspasados a las autoridades civiles. Es decir, las casas multifamiliares, las guarderías infantiles, las infraestructuras del sector de la vivienda y de los servicios comunales – toda esta propiedad del Ministerio de Defensa debe ser entregada a los municipios en buen estado, idóneo para su explotación, y, enfatizo, junto con los medios financieros para su mantenimiento corriente.

Se prevén cambios serios en el sistema de reclutamiento de las Fuerzas Armadas. Ahora sirven en el ejército por contrato unos 220 mil oficiales y 186 mil soldados y sargentos. Se planea que durante los próximos 5 años serán contratadas unas 50 mil personas anualmente, se necesitan sargentos, auxiliares de compañía y especialistas para la maquinaria de combate.

La selección será muy estricta y constará de muchos niveles. El mariscal Gueorgui Zhúkov dijo: “El ejército lo dirijo yo y los sargentos”. Los suboficiales son la columna vertebral del ejército, significan el orden, la disciplina y una instrucción militar adecuada. Estos puestos requieren de personas dignas, que cualidades morales y físicas idóneas y con el nivel de educación correspondiente.

Se planea que ya para el año 2017 del millón de efectivos que conformarán las fuerzas armadas, unos 700 mil serán contratados entre oficiales, cadetes de las escuelas militares, sargentos y soldados. Y para el año 2020 el número de reclutas se reducirá hasta 145 mil personas.

La lógica de estas transformaciones demuestra que nuestro fin es crear un ejército totalmente profesional. Al mismo tiempo hay que entender claramente que el ejército profesional es un ejército “caro”. Mantener el sistema mixto de reclutamiento por varios años es un compromiso entre las tareas y las capacidades actuales del país.

Pero el servicio militar obligatorio también ha mejorado. Esto era una condición imprescindible de la reforma militar.

Para mantener la disciplina en las unidades militares se crea la Policía Militar. Y sin duda las organizaciones sociales, de veteranos, religiosas y de derechos humanos deben participar activamente en el proceso de formación de los militares, en la protección de sus derechos e intereses y en la creación de un clima moral sano en las unidades.

Creo que es necesario desarrollar hasta un nivel digno la institución del clero militar. En los próximos años en cada contingente deben aparecer sacerdotes militares.

Y además – entendemos que el sistema actual de reclutamiento presenta un mayúsculo elemento de desigualdad social. Son llamados al servicio obligatorio básicamente los jóvenes de las familias aldeanas, modestas y obreras, los que no lograron ingresar en un centro docente superior y no pudieron aprovechar la prórroga de incorporación al servicio militar. Necesitamos medidas que eleven significativamente el prestigio del servicio militar obligatorio. En concreto que se convierta de una “carga” en un “privilegio”.

Asimismo debe otorgarse derechos adicionales durante el ingreso en las mejores universidades del país a los que hayan servido en el ejército. Deben tener la posibilidad de recibir preparación adicional a cuenta del Estado para pasar los exámenes de ingreso. Los graduados que hayan servido en el ejército deben tener acceso a subvenciones del Estado para formarse en las mejores escuelas de negocios del país y del extranjero. Y también tener preferencia para ocupar un puesto en la administración pública, para formar parte del gremio de los funcionarios públicos. El ejército debe recuperar su tradicional papel de importante “ascensor” en la sociedad.

En el futuro hay que reflexionar también en la noción de la “reserva instruida”.

Los reservistas, como es habitual en muchos otros países, deberán pasar entrenamientos y capacitación regularmente, y no de vez en cuando como ahora, deben estar preparados para incorporarse a las unidades de combate.

Hoy en día no tenemos un concepto claro de la reserva de las Fuerzas Armadas. Su creación y un debate abierto de este concepto es nuestra próxima tarea.

Especialmente me gustaría hablar sobre los cosacos. Hoy en día miles de nuestros compatriotas se incluyen en este gremio. Históricamente los cosacos estaban al servicio del Estado ruso, defendían sus fronteras, participaban en las campañas militares del Ejército ruso. Después de la revolución de 1917 los cosacos fueron sometidos a durísimas represiones, de hecho a un genocidio. Sin embargo los cosacos sobrevivieron, guardando su cultura y tradiciones. Y la tarea del Estado consiste en ayudar a los cosacos de distintas maneras, implicarlos en el servicio militar y la educación militar y patriótica de la juventud.

Creo que es importante enfatizar: claro que el Ejército debe llegar a ser profesional y basarse en los contratistas. No obstante no podemos eliminar la noción del servicio militar honorable para los hombres. Ellos deben estar preparados para defender el país en los tiempos de peligro.

Es necesario organizar en un nivel cualitativamente nuevo el trabajo de la formación militar y patriótica de los escolares, fomentar los deportes militares y la cultura física en general. El servicio obligatorio dura un año y un soldado debe concentrarse completamente en su formación militar. Eso significa que debe incorporarse al ejército en buen estado físico, aún mejor si tiene conocimiento básico del funcionamiento de los vehículos y de informática. En este ámbito quisiera destacar la importancia del trabajo que cumple la DOSAAF (la Sociedad de Voluntarios que Ayuda al Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina).

Las autoridades federales, regionales, municipales deben apoyar a esta organización por todos los medios en la realización de sus tareas. Hace falta unir los esfuerzos de las estructuras estatales y sociales. En este ámbito apoyo la idea de crear el Movimiento Voluntario del Frente Popular para el apoyo al Ejército, la Marina y el Complejo Industrial Militar.

Nuestros fines en la esfera de la defensa y seguridad nacional no pueden ser conseguidos sin una motivación moral alta tanto de los militares como de los trabajadores del Complejo Industrial Militar, si no hay respeto a las Fuerzas Armadas, al servicio militar en la sociedad rusa.
Sobre nuevas exigencias hacia el Complejo Industrial Militar ruso

El Complejo Industrial Militar es nuestro orgullo, aquí está concentrado un enorme potencial intelectual, científico y técnico. Pero debemos hablar abiertamente de los problemas acumulados. De hecho los centros y empresas militares de Rusia en últimos 30 años suspendieron la modernización en reiteradas ocasiones.

Durante la próxima década debemos compensar este atraso. Recuperar el liderazgo en todas las esferas de las tecnologías militares. Quisiera reiterar – en el rearme del Ejército ponemos la mira precisamente en el Complejo Industrial Militar ruso y en nuestra base científica.

Hemos de resolver varias tareas relacionadas entre sí. Se trata del aumento de suministros de maquinaria moderna y de nueva generación. Se trata de la creación de una reserva de tecnologías avanzadas, el desarrollo y aplicación de tecnologías críticas para la producción de mercancías competitivas en el campo militar. Y, por último, se trata de la creación de nuevos modelos de armamentos y maquinaria militar con tecnología de punta. La construcción, modernización y rearme tecnológico de la base de instrumentos experimental.

Hoy en día Rusia está sólidamente incorporada en la economía mundial y está abierta para un diálogo con todos sus aliados, incluso en materia de defensa y de la colaboración militar y tecnológica.

Pero el estudio de la experiencia y las tendencias de los países extranjeros no significa que Rusia pasará a usar sus modelos y rechazará sus propias fuerzas. Por el contrario, para un desarrollo social y económico estable y para la seguridad del estado necesitamos, adoptando todo lo mejor, multiplicar y mantener la independencia militar, tecnológica y científica de Rusia.

En este ámbito hablaremos de un tema tan “delicado” como la compra de la maquinaria militar en el extranjero. Como lo demuestra la práctica mundial, todos los suministradores claves del mercado global de armamento, los países más desarrollados en la esfera tecnológica e industrial, son a la vez compradores de sistemas, modelos, materiales y tecnologías. Eso permite resolver las tareas de defensa rápidamente y, francamente, estimulan al productor nacional.

Además existe una diferencia fundamental – comprar para tener lo suyo o comprar para rechazar lo suyo. Estoy convencido de que ninguna adquisición “por puntos” de la maquinaria y equipamiento militar puede sustituir la producción de nuestros propios modelos de armamentos, pero puede servir de base para recibir tecnologías y conocimientos. A propósito, hubo ejemplos de ello en la historia. Quisiera recordar que toda una serie de tanques rusos de los años 30 del siglo XX se produjo a base de las máquinas norteamericanas e inglesas. Y luego, aprovechando la experiencia recibida, nuestros especialistas crearon el T-34, el mejor tanque de la Segunda Guerra Mundial.

Para aumentar realmente la capacidad de defensa del país, necesitamos la mejor, la más moderna maquinaria del mundo. Es inadmisible que el Ejército se convierta en un mercado para los modelos moralmente antiguos de armamento, tecnologías, investigaciones y desarrollo, pagados además por el estado.

Es por eso que fijamos metas estrictas a nuestras empresas y oficinas de diseño de armamento, fomentamos la competitividad, hacemos grandes inversiones en la modernización del Complejo Industrial Militar y en la preparación de especialistas.

La actividad de las empresas del Complejo Industrial Militar debe centrarse precisamente en la producción de armamento de calidad con las mejores características y que se ajusten a las tareas de la Defensa actuales y futuras. Además, solamente los modelos más modernos de armamento y maquinaria bélica permitirán a Rusia fortalecer su posición en los mercados de armamentos mundiales, donde domina el que ofrece los inventos más modernos.

Reaccionar solamente a las amenazas y retos de hoy significa conformarse con el papel eterno de país atrasado. Debemos hacer todo lo posible para lograr una supremacía técnica, tecnológica y organizativa sobre cualquier rival potencial. Esta exigencia estricta debe ser el criterio clave del planteamiento de objetivos del Complejo Industrial Militar. Eso permitirá que las empresas realicen planes a largo plazo, dirijan conscientemente los recursos para la modernización técnica, el diseño de nuevos modelos y tipos de armamentos. Los centros e instituciones científicas recibirán estímulo y directrices claras para el desarrollo de las ciencias básicas y aplicadas, tanto en la esfera militar, como en áreas afines.

Hemos logrado mucho en la reforma del Ejército – tenemos que revisar los principios de planificación y realización del programa nacional de armamento. Para que las empresas del Complejo Industrial Militar puedan realizar un trabajo idóneo decidimos hacer encargos estatales no para un año sino para tres, cinco, o incluso siete años.

Debemos comenzar a vincular la planificación militar con el abastecimiento de armamento y maquinaria militar. Al mismo tiempo pensar en la viabilidad de la creación de un organismo unido que se responsabilice de colocar y cumplir los encargos estatales de la defensa. El organismo solo así será responsable del cumplimiento del encargo estatal de la defensa en interés de todos los departamentos.

Los ajustes del encargo estatal de defensa después de su aprobación por el gobierno han de ser mínimos. Al mismo tiempo es necesario tener en cuenta que el precio de compra en todos los casos debe ser justo y suficiente no solo para compensar el gasto de las empresas, sino también para compensar las inversiones en su desarrollo y modernización, la contratación y la preparación del personal.

Otro problema es que las empresas e instituciones del complejo industrial militar al carecer de una base de información compartida con frecuencia realizan los mismos proyectos científicos. Debemos crear un “editor universal”, un banco de datos conjunto, estándares comunes, un mecanismo transparente de formación de precios para la producción del complejo industrial militar. Hace falta fomentar la integración más profunda entre las diferentes empresas y unificar las capacidades productivas.

Al mismo tiempo las compras estatales deben estimular la competencia. Sería sensato estimular la competencia por la mejor calidad ante todo a nivel de ideas y proyectos. Sin embargo en la etapa de producción se debe dar prioridad al proyecto que ganó para no duplicar los sistemas de defensa.

El complejo industrial militar debe trabajar rápido, debemos hacer avances, convertirnos en líderes de la innovación y la producción.

El logro del liderazgo mundial en el campo de la fabricación de armamento supone la restauración del completo ciclo industrial, empezando por el diseño hasta la producción en serie de artículos, asegurando equipamiento del ejército y su posterior utilización.

La falta de estímulo para el desarrollo de ideas innovadoras, la pérdida de vínculos entre las universidades, los institutos y las empresas del sector de la industria de la defensa genera retrasos en el ámbito de los estudios, la desintegración de las escuelas científicas y de las industrias de tecnología de punta. Todo esto no puede “arreglarse por sí mismo”, el Estado no puede limitarse solo a poner sus encargos en licitaciones.

El estado debe promover el desarrollo de tecnologías avanzadas, encontrar especialistas aptos a realizar sus propias ideas, estimular la competencia en la etapa de estudios científicos y proyectos de diseño experimental. Esto se podría alcanzar además mediante la aplicación de ideas atípicas que nacen dentro de los colectivos de jóvenes entusiastas.

En todos los países con industria de defensa avanzada, los desarrollos en el campo militar son habitualmente uno de los motores del crecimiento de innovaciones. Precisamente los estudios y los diseños experimentales para la defensa con una fuerte financiación constante, posibilitan el desarrollo de tecnologías que en el sector civil simplemente no sobrepasarían “el techo de rendimiento”. Después estas tecnologías se exploran y se adaptan al sector industrial civil.

Necesitamos estructuras contemporáneas que jueguen el papel de intermediarios entre los círculos militares, industriales, científicos y políticos y que sean capaces de detectar y apoyar a lo mejor de las innovaciones nacionales, evitando de este modo los procesos burocráticos de numerosas aprobaciones. Los óptimos modelos de tales estructuras ahora están pasando pruebas y en un futuro próximo obtendrán su realización práctica.

El otro día durante una reunión con los especialistas del área de telecomunicaciones e informaciones tecnológicas en Novosibirsk fueron mencionadas las mejores universidades norteamericanas que se hicieron conocidas gracias a sus investigaciones y proyectos en el área de la defensa. Creo que nosotros igualmente debemos utilizar el potencial de las universidades para realizar programas de modernización del complejo industrial de la defensa. Las mayores compras “defensivas” podrían ser una fuerza más en la lista de motrices del desarrollo de nuestras universidades y centros de estudios. A veces surgen voces de que el renacimiento del complejo industrial militar implicaría la opresión de la economía, una carga insoportable que arruinó (llevó a la quiebra) a la URSS. Estoy seguro de que esta noción es errada.

La URSS cayó debido a la supresión de las iniciativas de mercado en la economía, debido al desdén de los intereses de pueblo que duró décadas. Su caída fue provocada por intentos vanos de obligar a todo el país a funcionar como una “fábrica unida” y su resultado inevitable – la perdida de control aún en el sector de la defensa. En aquel entonces no solo hacían pruebas sino además se equipaban a la vez con sistemas defensivas que competían entre sí. Además no podían arreglar la transición de las tecnologías al sector civil.

Debemos evitar los errores del pasado. Los enormes recursos invertidos en la renovación del complejo industrial de la defensa, en el rearme del ejército, deben servir de fuerza motriz para la modernización de toda economía., un serio estímulo para el crecimiento de la calidad. Cuando los gastos estatales crean empleos, mantienen la demanda del mercado y “nutren” a la ciencia. Aquí se habla prácticamente de los mismos efectos que deben originar los actuales programas de modernización. No obstante “el sector defensivo” tendrá un efecto más intenso comparando con lo que alcanzábamos antes.

La industria de la defensa renovada será la locomotora que arrastrará el desarrollo de diferentes sectores económicos tales como: la metalurgia, la construcción de maquinaria, el sector químico, la industria radioelectrónica, toda una serie de tecnologías digitales y las telecomunicaciones. Esto dará oportunidad a las empresas de estas ramas de obtener recursos para modernizar su base tecnológica, así como elaborar nuevas soluciones tecnológicas. Esto garantizará el sostenimiento de los colectivos de científicos y constructores y su presencia en el mercado de desarrollos para el sector civil.

En el mundo actual existe equilibrio entre la influencia mutua de las tecnologías militares y civiles. En una serie de áreas (sistemas de telecomunicaciones, nuevos materiales, tecnologías de la información y comunicación) justamente las tecnologías civiles son la fuerza propulsora del desarrollo de la técnica militar, y en otros (aviación y equipamiento espacial) al revés, los logros de los sectores militares empujan a los sectores civiles. Esta situación exige una nueva aproximación a los principios del intercambio de la información, la revisión de las nociones obsoletas de la protección de los secretos. Debemos de manera estricta proteger un número limitado de secretos verdaderamente importantes y al contrario estimular el intercambio de información de carácter científico entre todos que la puedan usar con eficacia.

Al mismo tiempo es importante asegurar la reciprocidad en los flujos de innovaciones, tecnologías entre los sectores “civiles” y “militares”. La propiedad intelectual creada por el sector “de defensa” debe recibir una evaluación real. Esta evaluación debe tomar en cuenta la comercialización civil y las perspectivas de la transferencia de las tecnologías. Hay que orientarse en la producción de artículos civiles en la industria militar, sin embargo evitando la experiencia triste de la “conversión” con ejemplo de las famosas cacerolas y palas hechas de titanio. Aquí ya hay un buen ejemplo, el lanzamiento de la producción en serie del primer avión ruso hecho con tecnologías “digitales”, el Sukhoi Superjet.

Obviamente debemos efectuar una profunda revisión de la actividad económica de nuestras empresas militares. Aquí hay muchos problemas de eficiencia – enormes gastos injustificados, costes que a veces se estiman en miles de porcentajes. Las relaciones no transparentes con los contratistas, cuando la empresa principal está al borde de la insolvencia mientras que sus filiales y suministradores muestran enormes índices de rentabilidad.

Vamos a suprimir la corrupción en la industria militar, siguiendo el principio de la inminencia del castigo. Vamos a suprimir la corrupción en al ámbito de la seguridad nacional. La corrupción en este ámbito es esencialmente un crimen de alta traición.

La exageración con el secretismo y el hermetismo ya causó la reducción de la competencia, el incremento de los precios de la producción militar, generó ganancias excesivas que se gastan no en la modernización, sino en llenar los bolsillos de los comerciantes y funcionarios. Siempre que esto no contradiga los intereses nacionales en el marco de la protección de los secretos estatales, hace falta acabar con la práctica de realizar licitaciones cerradas. Las adquisiciones en el ámbito de la defensa deben estar bajo control minucioso de la sociedad, y el castigo por las infracciones en el sector de las compras estatales militares debe ser recrudecido.

Vamos a crear un algoritmo único para las estructuras verticalmente agrupadas, las cuales no deben ser dirigidas por personas que cabildean intereses de ciertas empresas. Al mismo tiempo hay que quebrar los estereotipos departamentales, usar activamente en la producción y diseño de la técnica militar las capacidades de nuestras empresas civiles y compañías privadas.

El desarrollo de la industria de la defensa solo a costa del Estado es ineficiente, en la mediana perspectiva esto será simplemente imposible de realizar. Es importante fomentar la cooperación entre el Estado y la empresa privada en el ámbito de la defensa, simplificando al mismo tiempo el procedimiento de creación de nuevas empresas en el sector de la defensa. Las empresas privadas están listas para invertir en este negocio. Nosotros creemos que de nuevo contaremos con nuestros propietarios de fabricas ilustres porque los Demídov y los Putílov.

Los fabricantes de armamento y técnica militar líderes de EE. UU. y Europa no pertenecen al sector público. Nueva aproximación, la organización de la producción bajo el ángulo de los negocios elevarán la capacidad competitiva del armamento ruso en los mercados internacionales. Está claro que las empresas privadas deben trabajar bajo un régimen especial que cumpla con los requerimientos de los secretos de estado. Pero esto no debe ser un obstáculo para la creación de tales compañías, para su desarrollo y acceso a los procesos de adquisiciones estatales. Precisamente las nuevas empresas podrían realizar avances tecnológicos que pudieran de manera radical cambiar toda la industria.

El problema es que nuestro sector privado no sabe que capacidades requiere la industria de la defensa y dónde puede aplicar su capacidad y capital. En este sentido es necesario elaborar una fuente de información abierta sobre las necesidades del sector y de este modo atraer al negocio privado y las inversiones.

En la agenda también figura la modernización de las manufacturas que hemos heredado de la URSS. Hay que efectuar la optimización de todo el proceso de fabricación, usar las últimas tecnologías, Hay que involucrar en este proceso a los gerentes, tecnólogos, gestores cualificados del negocio privado. Endurecer el control de la calidad de la producción en las fábricas del sector de la industria militar y establecer una norma para la rendición de cuentas de los fondos que se usaron en el marco de las adquisiciones estatales.

Además hace falta revisar las necesidades de la movilización del país. El sistema que tenemos es muy arcaico. Hoy en día no se requieren capacidades productivas para “estampar” municiones y armas antiguas. La base del complejo de la industria militar y la “reserva de movilización” debe ser compuesta por las más modernas manufacturas, que estén aptas para producir mercancías competitivas de alta calidad. Estas pueden crearse tanto a base de las fábricas ya existentes y factorías que necesitan modernización, así como desde “cero”.

Y claro está que hay que elevar el prestigio de las profesiones vinculadas con el trabajo en el complejo de industria militar. Por eso es sensato conceder a los especialistas de esta industria garantías sociales adicionales y hasta privilegios. También, el salario promedio en las empresas del sector estatal del complejo de la defensa, de los centros científicos y de construcción debe ser comparable con los sueldos en el ejército.

Hace falta prestar atención especial al sistema de formación y preparación de obreros para las industrias. Muchas de las empresas tropiezan con el grave déficit de técnicos y obreros cualificados, lo que obstaculiza satisfacer a tiempo las adquisiciones estatales y ni hablar del aumento de la capacidad de trabajo.

El factor clave en resolución de este problema lo deben desempeñar las universidades especializadas (ante todo sus programas de bachillerato aplicado), los colegios especializados y además los centros de enseñanza cuyos graduados con frecuencia eligen el trabajo en el sector de la industria de la defensa. Supongo que es posible realizar el esquema de los contratos trilaterales entre el centro de formación, la corporación industrial y el estudiante. El estudiante debe trabajar en la empresa ya en el transcurso del proceso de enseñanza realizando prácticas. Para los estudiantes además de la experiencia que adquiere ganaría un sueldo digno. Naturalmente este empleo parcial debe ser parte orgánica de los planes de formación.

El prestigio de las profesiones técnicas va creciendo gradualmente. Las empresas del complejo de industria de defensa deben ser el centro de atracción de la juventud talentosa, proporcionando como lo fue en los tiempos soviéticos amplias condiciones para realización de ambiciones creativas tanto en los desarrollos, en la ciencia y en las tecnologías.

Creo que debemos reflexionar también sobre los programas de práctica para los jóvenes empleados del complejo de la industria de la defensa en los mejores laboratorios, institutos y fábricas tanto rusas como extranjeros. El manejo de los equipos tecnológicos contemporáneos requiere la más alta cualificación, conocimientos y habilidades y un constante aprendizaje. Por eso debemos apoyar los programas de superación profesional que tengan lugar directamente en las fábricas.

***

Al elaborar la política de defensa y modernización de las Fuerzas Armadas debemos orientarnos en las tendencias modernas en el arte militar. Perder el pulso de estas tendencias significa ponerse en una posición de antemano vulnerable, significa poner en peligro al país, las vidas de nuestros soldados y oficiales. Jamás debemos permitir la repetición de la tragedia de 1941 cuando la falta de preparación del Estado y el ejército para la guerra costó gran cantidad de vidas.

La escala sin precedentes del programa de armamento y modernización del complejo de la industria de la defensa demuestra la seriedad de nuestras intenciones. Entendemos que Rusia tendrá que recaudar enormes fondos monetarios para realizar estos planes.

El objetivo es evitando el agotamiento y aumentando el potencial económico del país, crear tal ejército, tal complejo industrial de la defensa, que sean capaces de garantizar la soberanía de Rusia, el respeto de sus socios y la paz inalterable.

Fuente : RT
http://libertadparalahumanidad.wordpress.com/2012/02/20/vladimir-putin-ser-fuertes-es-la-garantia-de-la-seguridad-nacional-para-rusia/

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